Do帽a Blanca
Puntillo de Vals era una se帽ora particular铆sima. La m煤sica no era
para ella, como lo es para los otros, "el ruido que menos incomoda".
Era, por el contrario, el ruido m谩s insoportable. Aborrec铆a a Wagner, odiaba a
Rossini, sent铆a horror hacia Chueca y hasta sol铆a faltar gravemente a la se帽ora
madre de Beethoven, considerando como verdaderos criminales a todos los m煤sicos
del orbe, desde el rey David hasta Guerrero.
Cuando ten铆a que buscar cuarto, lo que primero hac铆a era preguntar a las porteras:
— ¿Hay alg煤n piano en la casa? ¿Acostumbra usted a cantar mientras limpia la escalera? ¿Estudia el tromb贸n alguna se帽orita de la vecindad? ¿Entra el sol por las ventanas?
Y si le daban contestaci贸n afirmativa, hu铆a de all铆
como alma que lleva el diablo. Sobre todo rechazaba las casas que ten铆an gas,
porque las fugas,
record谩ndole las de Bach, le inspiraban horror.
No iba a m谩s teatros que a los de verso, y en los
entreactos escapaba de la sala, temerosa de que le sentara mal la cena por
culpa del sexteto.
Una vez se vio comprometida para asistir a un
funeral, y por poco no se derrumba sobre un capell谩n bizco en cuanto sonaron
los primeros piporrazos, pudiendo aguantar la ceremonia gracias a que llevaba
en el bolsillo dos caramelos de los Alpes y se los introdujo en ambos o铆dos a
muerte o a vida.
Do帽a Blanca ha tenido pretendientes inmejorables. Pero los ha rechazado a todos, por no verse en la musical precisi贸n de dar el s铆. Y no parec铆a sino que la Providencia iba escogi茅ndolos para el caso entre los m谩s musicales que andaban por el mundo.
A uno le despreci贸, porque se apellidaba Calder贸n. A otro, porque era de
la escala de la reserva. A 茅ste, porque era un se帽or de
muchas campanillas. Al
de m谩s all谩, porque era aficionado a las dulzainas.
Y de haber querido casarse, lo hubiera hecho
inmediatamente. ¡Nada de compases
de espera! Por descontado que ella y el favorecido no hubieran podido
estar acordes jam谩s.
Prohibi贸 a sus amigos periodistas que bajo ning煤n
pretexto le tributasen alabanzas. ¡Bonita era ella para consentir que la diesen
un bombo!
Despidi贸 a varias criadas, ¿saben ustedes por qu茅? No por las trastadas que le hicieran, sino porque luego ante su presencia sol铆an mostrarse con-fusas, y, sobre todo, porque al servir la mesa la presentaban los platillos.
Tuvo el valor de no rezar jam谩s por su difunta
madre... ¿por qu茅 dir谩n ustedes?... Porque se llamaba Tecla. Y se separ贸 de sus hermanas, porque una tocaba el viol贸n con
frecuencia y otra era sorda y necesitaba que le hablasen con trompetilla.
Aunque las cosas del mundo le interesaban poco, se
guardaba muy bien de decir que le importaban tres pitos.
Le trajeron de Italia dos monedas de las llamadas liras. ¡No tardaron cinco
minutos en ir a parar al macho de la retreta!
Cierto d铆a en que necesitaba comprar una mantilla,
le recomend茅 el establecimiento de mi amigo Cabez贸n. ¡Nunca lo hubiera hecho!
Al saber que el comerciante se llamaba Eustaquio, se acord贸 de
la trompa y cay贸
desmayada, precisamente en la calle Arrieta, teniendo unos guardias
que llevarla con trabajo a su domicilio. (Por supuesto que si se entera de que
la llevaban con-trabajo,
vuelve a desmayarse.)
No se trat贸 nunca con los parientes que ten铆a en
Madrid, s贸lo porque unos habitaban en la traves铆a del Conservatorio y
otros en el pasaje de Murga.
Vivi贸 antimusicalmente buen n煤mero de a帽os. Un d铆a enferm贸 del est贸mago, por el disgusto que le dio su cocinera present谩ndola un timbal de macarrones; qued贸 muy delicaducha y, al considerar que estaba hecha una gaita y que su mal resid铆a en un 贸rgano, muri贸 de pesadumbre.
Conocido todo esto, d铆ganme ustedes si es digna de
estudio o no es la tal do帽a Blanca
Puntillo de Vals, de quien, dicho sea de paso, no se logr贸 jam谩s que
firmara con sus musicales nombres.
Despu茅s de su fallecimiento he sabido 煤nicamente
dos cosas: que el horror a la m煤sica ten铆a por causa lo mucho que su padre la
hab铆a solfeado; y que,
una vez muerta, los herederos se desquitaron haci茅ndola unos funerales de tres bemoles.
¿QUI脡N ES ESE JUAN P脡REZ Z脷脩IGA?
Juan P茅rez Z煤帽iga fue uno de los escritores humor铆sticos m谩s importantes del panorama literario espa帽ol. Nacido en Madrid el 18 de octubre de 1860, la Guerra Civil se lo llev贸 por delante, no sin antes darle un 煤ltimo aliento para escribir su necrol贸gica.
Escritor, periodista, humorista… Nadie sab铆a el 18 de octubre de 1860 que aquel ni帽o que acababa de nacer en la calle Toledo, de nombre Juan, ser铆a uno de los personajes del mundo de la literatura m谩s conocidos. Juan P茅rez Z煤帽iga fue uno de los periodistas que m谩s humor aport贸 a sus escritos, que suman entre todos m谩s de 100 lomos y aparece en m谩s de 1.000 ocasiones en m谩s de 40 cabeceras.
Esta forma de escribir empa帽贸 otras aptitudes como la m煤sica. Desde peque帽o, P茅rez Z煤帽iga estudi贸 viol铆n con su t铆o Juan P茅rez Lanuza, concertino del Teatro Real. Su primer sueldo lo gan贸 con 17 a帽os tocando en la iglesia de San Antonio, pero pronto se desvi贸 hacia la ‘escritura festiva’. El humor marc贸 su obra, acompa帽谩ndole en cada publicaci贸n en la que escribi贸 y en cada novela que cre贸.
A pesar de su prol铆fica vida y su fama en el mundo de la literatura, Juan P茅rez Z煤帽iga no sobrevivi贸 a la Guerra Civil y muri贸 de hambre el 5 de noviembre de 1938 con 78 a帽os. El escritor, sabiendo que su fin estaba pr贸ximo, escribi贸 una nota dos d铆as antes de morir, que rezaba as铆: “Pens茅 morir alg煤n d铆a Partido por un cami贸n O por una indigesti贸n O por una pulmon铆a. Pero venir a quedar Convertido en un fiambre Por la metralla o el hambre ¡qui茅n lo hab铆a de pensar!…”.
Adem谩s, dej贸 escrito el guion de su esquela, asegur谩ndose as铆 de que quedaba constancia de su huella en este mundo: «Cruz y nombre. Despu茅s: Escritor festivo. Publicista. Autor dram谩tico. Abogado. Presidente de la Congregaci贸n de Autores de Ntra.Sra. de la Almudena. Jefe de Administraci贸n de Hacienda, jubilado con honores de Jefe Superior. Presidente de la Asociaci贸n de Cultura Musical y Vicepresidente de la de Escritores y Artistas. Condecorado con la Medalla de Oro del Trabajo».
La ciudad de Madrid le otorg贸 una calle en el Barrio de la Concepci贸n, en Ciudad Lineal, como paralela de la calle Arturo Soria.
MI RECOMENDACI脫N PARA HOY...
CUENTOS DE M脷SICA
B茅cquer, Clar铆n o Azor铆n son algunos de los nombres presentes en
esta selecci贸n de Pedro Ignacio L贸pez Garc铆a, en la que se pretende demostrar
c贸mo en los escritores de finales del siglo XIX y principios del XX "la
m煤sica ha tenido un lugar importante en su coraz贸n y, en consecuencia, tambi茅n
en su literatura". Las ilustraciones corresponden a Marina Arespacochaga.